Leía en la sección del lector de esta revista el artículo "Memoria histriónica", donde el autor expone la tesis de que la memoria histórica solo sirve para agitar el pasado y para el "revanchismo", porque lo que pretende es que descarguemos nuestro odio reconcentrado contra Franco.


"Odio reconcentrado". Qué habrá hecho Franco para merecerse esto.

El autor del texto se olvida de que Franco llega al poder gracias a un golpe de Estado apoyado por las clases dominantes de la España de la época. Que su bando causó cientos de miles de muertes durante la guerra y otros cientos de miles durante la posguerra, y que retrasó a este país tanto en lo económico como en lo social cerca de 40 años.
 

Sonará a rojo, pero es así: la Guerra Civil no es una guerra "fraticida", aunque la lucharan hermanos. No fue una locura. Esta guerra, como todas, se debe a causas muy racionales; ni al asesinato de diputados, ni de sindicalistas, ni a la quema de iglesias. Esta guerra se debe a la pelea por el control del poder en España: una guerra contra la reforma agraria, contra la laicidad en la educación, contra el enorme peso de las cúpulas militares, contra los derechos de los trabajadores... una guerra por el poder, que instauró un régimen que permitió mantener el control a las clases que llevaban retrasando a este país siglos.

El régimen mutó, y ahora mismo estamos en una España distinta. No hay que anclarse en el pasado, pero eso no implica olvidar la historia. El mismo autor habla de que la definición de monumento es "una obra pública y patente puesta en memoria de una acción heroica". No sé que acción heroica realizó Franco, aparte de demostrar como una persona mediocre, mucho más mediocre que otros sublevados, puede llegar al poder y mantenerlo durante décadas con el apoyo de la jerarquía eclesiástica, los terratenientes y la alta burguesía.

Mantener estatuas a una figura así es poco edificante, así como cualquier honor a quienes apoyaron dicho régimen, según lo que expreso. Obviamente, la Ley de Memoria Histórica tiene más partes, y si se hubiera desarrollado al completo Ascensión Mendieta podría haber exhumado el cadáver de su padre hace mucho, y sin la necesidad de que vengan de otro país a llamarnos la atención por violar los derechos humanos. "Solo pensaba que me enterraran junto a mi padre" http://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/gonzo/ascension-mendieta-solo-pensaba-quedarme-padre-que-entierren-junto_2016011900450.html  Probablemente esta mujer prefiera guardar una foto de su padre que la de Franco en la cartera, aunque quizá el autor lo sepa mejor.

Quizá el autor no sabe que este es el segundo país del mundo con mayor número de fosas comunes (al menos 88.000), y que es el único país del mundo que tras una dictadura sangrienta como la nuestra no ha realizado investigaciones sobre terrorismo de Estado y crímenes contra la Humanidad, como nos repite una y otra vez la ONU, que según el autor debe actuar "imbuida por un aura de resentimiento". La única manera de cerrar una herida es curarla antes, y eso sí que se nos ha olvidado en este país.

España no es un país rencoroso, ni el español es "odiador" de nacimiento, como parece afirmar el autor. Hace casi 39 años que un grupo fascista irrumpió en el despacho de abogados de CCOO, comunistas, en Atocha. La reacción del PCE, muy fuerte de la época, fue convocar una marcha silenciosa en el entierro de las víctimas, no llamar a la venganza. España es un país en el que se ha sufrido mucho, lleno de gente buena, y el que escribe aquí, que se define comunista, ofrece, como dijo Manuel Azaña: paz, piedad y perdón. Pero nunca olvido, añado yo.

Espero que el texto contribuya al debate y a reflexionar sobre la historia reciente de esta nación.


PD: Julio Camba fue un ferviente defensor de Franco. Antes de eso, lucho en contra de la educación universal. Mientras él escribía este texto, Indalecio Prieto desarrollaba un plan para conectar Madrid con el resto de España. La historia es importante, la República hizo más que cambiar nombres y hay que ir más allá del comentario gracioso siempre http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/20/madrid/1369079545_483374.html


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3 Comments

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    Juan Jesús Moreno

    Hola, Arturo:
    Quiero dejar claro antes de nada el tono marcadamente irónico de mi artículo. No buscaba ofender sino constatar una realidad. Se trata de una cuestión de prioridades: cambiar el nombre a una calle es algo simbólico pero, a la postre, trivial. Llámame loco pero creo que todas esas familias que no pueden llegar a fin de mes merecen más facilidades que esta pobre mujer a la que no le dejan enterrar a su padre "dignamente". No sé si para ti esto es ser franquista, acláramelo. (¡Qué malote era Camba!).

    Un abrazo pacífico y piadoso. 

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      Arturo Guilarte Matesanz

      No me siento ofendido ni mucho menos, Juan Jesús. Como he dicho, solo pretendía contribuir al debate.

      Desde luego que hay cosas más urgentes! Se me ocurren por ejemplo, en Madrid, la municipalización de la limpieza y otros servicios básicos, o en España la creación de un banco público con el objetivo de que fluya el crédito, etc. por citar algunas medidas urgentes, aparte de las ayudas sociales.

      Ahora bien:

      a) Es incompatible aplicar la Ley de Memoria Histórica con el resto de acciones? Ni mucho menos. No creo que estés a favor de suprimir todo el presupuesto fuera del ámbito económico o de mantenimiento. En este país no falta dinero, lo que está es mal distribuido

      b) Todo momento mejor para aplicar la ley ya ha pasado. Cuanto más tiempo perdamos, más memoria se desvanecerá

      Juntando estas dos variables, me parece que este es el mejor momento para hacer estos cambios. En Madrid se siguen haciendo cosas, al igual que se hicieron durante la República, aparte de cambiar nombres. Y fuera de la ironía, pretendía contestar al mito, creo yo, de que haya una obsesión con la memoria, cuando justo lo que ocurre es que llevamos años de retraso.

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        Juan Jesús Moreno

        Yo no participé en la guerra. Que los asesinos -si se logran identificar- corran con los gastos de la exhumación y cumplan condena. Pero con mi dinero, no. Es delirante que Ascensión Mendieta diga que si hace falta vendería su pequeña casa para llevarse un hueso de su padre. A lo mejor es que los gusanos de las fosas comunes no le parecen lo suficientemente decentes...
        Por cierto, poniendo a imprimir la maquinita del dinero no se crea riqueza: eso es de primero de economía.  

        Un saludo.