Muchas veces hemos oído hablar de lo que algunos denominan “La próxima generación”. Algunos incluso se atreven a ponerle nombre. Son los que han nacido sentados ante un ordenador, los que ya no llevan mochilas (carteras, incluso, como dirían algunos) sino tablets y los que no usan libros para aprender, sino internet.

Esa generación, según dicen, será la que releve a la actual, la que les vaya remplazando, la que tendrá que continuar con lo que ellos dejaron.

Siento defraudarles a todos ellos. No existe próxima generación.

No somos la próxima generación. Quizá es cierto que, dentro de todas nuestras muchas diferencias, compartamos unos rasgos comunes, más de los que ellos saben e, incluso, de los que nosotros mismos creemos. Puede incluso que, de algún modo, escenificamos ese cambio que tantos esperan, pero, desde luego, no somos el relevo de nadie y mucho menos somos la “próxima” generación. Nuestro momento es ahora, y hoy es el día decidimos qué vamos a hacer con el mundo que nos toca ocupar, la vida que queremos vivir. Hoy es el día en el que todos empezamos a ser “lo que de mayores queríamos ser”.

No tenemos porqué aceptar unas reglas que nos vienen impuestas, no tenemos que relevar a nadie en su puesto, no tenemos que aceptar un mundo que nos viene dado. Tenemos que decidir el mundo que nosotros queremos. Y para ello no debemos, no podemos, esperar un sólo día más. Todo cuanto queramos lograr, tenemos que luchar por ello ahora.

Porque no necesitamos esperar a tener un título que acredite algo que sin él seríamos igualmente, no necesitamos que pasen cuatro años para que otros nos reconozcan lo que tanto tiempo llevamos haciendo. No dependemos de nadie más que de nosotros mismos.

Nuestra generación, es la generación de hoy. Y por ello nosotros vamos a dictar nuestras propias reglas, como venimos haciéndolo mucho tiempo. Porque no estoy contando nada nuevo. Nosotros fuimos quienes decidimos que la partida, a partir de ahora, se jugaba en internet. Nosotros fuimos quienes decidimos que ya no nos valía la antigua manera de hacer política. Fuimos quienes nos dimos cuenta de que no necesitábamos a un profesor para aprender algo sino que lo podíamos aprender a través de tutoriales. Fuimos quienes creamos un mundo donde para conocer a alguien, para crear algo juntos, no tenías tan siquiera que haberle visto.

Aunque quizá, después de todo, sí tengamos mucho que aprender de esos que nos denominan “nueva generación”. Ellos tienen la experiencia que por ahora nos falta, porque ellos saben cosas útiles que nos podrán servir, y porque ellos nos podrán apoyar en muchos momentos en los que lo necesitemos para lograr nuestras metas. Pero, desde luego, no serán más que nosotros, no seremos el relevo de nadie. Serán unos iguales de los que tendremos mucho que aprender, sin duda, pero también mucho que enseñar.

Es por eso que es tan importante la existencia de revistas como esta, La Mecha, y de muchas asociaciones de estudiantes que saben que su momento es ahora, y que no pueden esperar un instante más para construir aquello que ellos quieren.

Es el momento en el que tú y yo decidamos lo que queremos hacer, y nos pongamos a hacerlo.


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