Tras el reciente programa de Salvados “El machismo mata”, se ponen varias cuestiones de manifiesto. En primer lugar, queda una inmensa lucha por delante para terminar con el machismo y la discriminación hacia la mujer. Sin embargo, es cierto que campañas gubernamentales y la labor de muchas ONG, de la mano de este tipo de programas, pueden ayudar a la concienciación social que, lentamente, se va produciendo. No hace falta más que ir al patio de los colegios para observar que ciertas actitudes y comportamientos, en especial de los varones, están cambiando; desde el vocabulario utilizado, hasta la concepción sobre las niñas y cómo deben comportarse con ellas, pasando por el factor más importante, entenderse a ellos mismos.

Como bien decía un psicólogo experto en terapia con maltratadores en el programa de La Sexta, los hombres tenemos una presión impuesta por la cultura, la cual aboga por que debemos ser los fuertes, los que mantengamos todo, los que no pueden llorar. Esta inmadurez sentimental que deriva en frustración, es el “leit motiv” (al menos en parte), que no justificación, del sufrimiento psicológico y físico que muchas mujeres padecen.

Por otro lado, no debemos olvidar que conforme las madres, hermanas y en un futuro parejas de estos niños vayan logrando el espacio que merecen en la sociedad, la concepción mental y cultural cambiará, de modo que no hay que olvidar que todo requiere tiempo. Desde la consecución de derechos ya logrados como el voto o el trabajo, hasta los objetivos aún por lograr. Objetivos que no son únicamente evitar la violencia y la pérdida de vidas, sino también lograr una igualdad de oportunidades, una equiparación salarial y multitud de cimas por conquistar.

Pero lo que parece claro, además de valorar lo ya conseguido con el esfuerzo de nuestras madres y abuelas, es que la clave de todo está en la educación. Sí, esa “cosa” que los políticos solo utilizan en campaña electoral para recordar que tienen un compromiso con el futuro, pero que después de dicha campaña olvidan sufriendo la ya conocida por todos los españoles “amnesia política”. Estamos en un país en el que todas las leyes educativas han sido ideológicas y no somos capaces de llegar a un acuerdo ni siquiera para conservar lo que tenemos. No olvidemos que el mañana es el fruto del hoy.

Somos herederos de una historia, una historia reciente plagada de imposiciones, violencia y falta de libertad. No podemos dejar que nos lleve la corriente y permitir que esto siga ocurriendo. Las dos Españas están muy presentes, pero deberían ser cosa del pasado.

Basta de rojos y azules, basta de Gabilondo´s y Wert´s, basta de fracaso escolar y de parecer un país subdesarrollado. Es el momento del cambio, o eso dicen, pero si se quiere hacer real, la educación tiene que ser la primera gran piedra que colocar.

Lo han intentado tanto unos como otros y el fracaso es ostensible. No es tiempo de unos terceros, sino de todos. La experiencia y conocimiento de los antiguos y la observación e innovación de los que entran pueden hacer de esta mala y penosa situación que asola nuestro país, un modelo a seguir en el resto de los ámbitos; desde el más que necesario cambio de modelo productivo, hasta la reforma electoral para la democratización de los partidos e instituciones.

 Porque mientras los cimientos de nuestro país, nuestra sociedad y nuestro futuro sean de barro, parece muy difícil que cambiemos nada.


Deja un comentario

All fields have * are required

2 Comments

  • Guest

    Guest

    Teresa Rodríguez

    Me parece muy interesante la reflexión que haces acerca de un problema tan grave que existe desde el principio de los tiempos.
    Opino que hay avances en la sociedad, pequeñitos pero reconocibles, y por supuesto nunca tan relevantes como nos gustaría. En ese sentido, también comparto que víctimas del machismo son tanto hombres como mujeres, pues la presión es ejercida sobre ambos sexos. No obstante, discrepo en el aspecto de que la represión hacia los hombres tenga una relación causa-efecto con los comportamientos machistas que afectan a las mujeres. 
    La educación es la base del potencial cambio, y es educación que tiene que comenzar en los hogares, pues las escuelas pueden y deben educar en valores, pero los primeros educadores son los padres y demás familiares. Al respecto de las reformas educativas, no puedo estar más de acuerdo en que no nos están llevando a ningún lado, y son fruto de ideologías políticas.

    Por otro lado, me gustaría contestar a María, pues creo que tu comentario es muy matizable. En los patios de los colegios y en las calles sí se respiran avances, además de un aumento en el interés y reflexión sobre este problema. Años atrás, directamente no se trataba este tema, y hoy en día vemos que poco a poco se van despertando conciencias. No obstante, estoy de acuerdo en que no es suficiente y queda mucho por pelear. 
    Otro aspecto criticable sobre tu mensaje es el tema de los mensajes celosos. Creo que esa acción que mencionas de leer los mensajes es algo que hacen tanto hombres como mujeres, y desde mi propia experiencia me duele decirlo pero suelen ser más las mujeres que lo llevan a cabo.

  • Guest

    Guest

    María del Cristo Guillén García

    Me gusta la preocupación q muestras por un tema tan complejo y comparto contigo que una de las claves para la superación de esta situación -atroz, por otra parte- es la educación, como sinónimo de prevención. Pero creo que tu visión es romántica y muy alejada de la realidad. En los patios de los colegios no se respiran aires de igualdad ni se percibe NADA que nos lleve a imaginar una mejoría. Al contrario, recientes entrevistas realizadas en institutos de enseñanzas secundarias indican que las generaciones más jóvenes tienen interiorizados valores machistas que superan a los de las anteriores. Son muchas las chicas que admiten como algo normal que los novios les revisen el contenido de sus móviles, que tengan comportamientos celosos (que identifican con el "lógico" modo de quererlas) y que admiten sufrir prohibiciones que afectan a su vestimenta, amistades, lugares a frecuentar.... Te imaginas lo que nos espera en las próximas decadas?
    No puedo compartir contigo que esta sociedad machista es fruto de la presión impuesta a los hombres. Es la cultura transmitida (que no impuesta) y se llama patriarcado. Nada tiene que ver con una cuestión tan reciente como la dictadura franquista y las dos España. Nace con la propia humanidad. De hecho, no ha existido -más allá de la leyenda- ninguna sociedad construida sobre el matriarcado. Cuando intentas hacer comprender que todo cambio requiere un tiempo, tengo que decirte que llevamos muuuuucho retraso. Entiende que al movimiento feminista le quedan muchísimos logros por alcanzar. La ONU estima que en este sentido no aparecerán cambios significativos antes de cuatrocientos años. A las mujeres y hombres que deseamos una sociedad igualitaria nos quedan tantas batallas que mejor no tomemos un sólo día de descanso