HUELE A SOMBRA. ERAS LA VIGÍA DEL PASILLO MIENTRAS YO DORMÍA.
Y veía a la noche tan triste y a ti tan feliz...
Y ahora habla El Sol sin parar cuando despierta,
SE queja como yo. Dice que seduces
Y deduces con despiste, el final de cada día.

PERO los mosquitos solo me pican en los labios de los besos desde que te fuiste,
CON nocturna alevosía.

SE han caído mis costumbres desde la más alta de las cumbres
QUE tienen los malos sueños.

SOY ahora adicto a la oscuridad. Y yo no sé.
NI sé cuánto me vas a costar,
NI cuándo me voy a acostar.

ENTRASTE sin esperar ni pensar ni en mí ni en la pobre puerta.
ME pillaste desnudo y te reíste de mí,
Y de que llorara tanto sin parar.

LA próxima vez, 
LLORA antes de entrar.

QUE ya es tarde y la gente despierta,
AUNQUE a partir de hoy seguiré durmiendo despierto sin abrir.

Y eras,
PERO quiero causar un accidente sin oír el cruel noctámbulo tráfico
GRITÁNDOME embriagado a modo de reproche
DE que hice lo que fuera.
AHORA solo quiero bajar la luna a la carretera
Y que le atropelle con la suya
ALGÚN coche.

¡CHOF!
BUENAS noches.

Poema publicado en la sección 'El Lector' del Número 2 de La Mecha (marzo, 2016)


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