Con algo más de un mes de retraso, llega a España la nueva película del oscarizado director mexicano Alejandro González Iñárritu, que ya enamoró a la crítica el año pasado con ‘Birdman’ (2014) y anteriormente con largometrajes como ‘Babel’ (2006) o ’21 gramos’ (2003), que le hicieron ganador de numerosos premios y una importante cantidad de nominaciones al Oscar.

‘El renacido’ (‘The Revenant’) está basada en la historia real de Hugh Glass (interpretado en la película por Leonardo DiCaprio), un explorador norteamericano que en el año 1823 se vio sorprendido por el ataque de una osa cerca del río Grand que le dejó al borde de la muerte. Cuando sus compañeros de expedición le encontraron malherido después de haber logrado acabar con la vida de la osa, le dieron por muerto y huyeron del lugar. Hugh Glass decidió, entonces, vengarse de aquellos que le le abandonaron en el bosque.

Iñárritu utiliza la historia de Glass como pretexto para ofrecernos un film que constituye toda una experiencia sensorial. Como ya lo hizo George Miller el año pasado en la extraordinaria ‘Mad Max: Furia en la carretera’, el director mexicano nos invita en su película a dejar en un segundo plano la historia argumental y a sumergirnos en las bellas imágenes de los paisajes canadienses y estadounidenses de la época. Además, la espectacularidad se ve reforzada por el espléndido uso de la iluminación que consigue el director de fotografía que también acompañó a Iñárritu en ‘Birdman’, el mexicano Emmanuel Lubezki, uno de los mejores fotógrafos cinematográficos del Hollywood actual. 

‘El renacido’ es una historia de supervivencia en la que se huye de los típicos maniqueísmos que rodean a las películas ambientadas en la Norteamérica de la época de las Guerras Indias. Tradicionalmente, los largometrajes ambientados en el Far West norteamericano presentaban a los indígenas como salvajes sin corazón y a los blancos estadounidenses como defensores de la libertad y ángeles enviados por Dios. Recientemente se ha tendido a presentar a los indígenas como habitantes de un paraíso natural y a los blancos como destructores de la paz que regía estas comunidades. Sin embargo, Iñárritu opta en su largometraje por no entrar en la valoración de esta cuestión –ni siquiera aparecen más de uno o dos personajes indígenas en la película- y trata de centrarse en una historia de supervivencia poco original presentada en un envoltorio de una excepcional calidad cinematográfica y una extraordinaria belleza visual. 

Emmanuel Lubezki, ¿a por la tercera estatuilla consecutiva?

Pese a la falta de innovación del planteamiento argumental de la película, su singularidad en los aspectos técnicos la convierten en un largometraje poco común y disfrutable. Persisten algunos de los vicios que ya observamos en otras películas de Iñárritu, como la excesiva duración del film o la presencia de algunos planos secuencia larguísimos que pueden llegar a sacar al espectador de la película. Sin embargo, son aspectos negativos que se le pueden perdonar gracias a la fastuosa fotografía de Lubezki.

No sé hasta qué punto es probable que DiCaprio gane su ansiado Oscar gracias a su fantástica interpretación en esta película, ya que es un filme que se aleja en algunos aspectos del cine más comercial y se acerca peligrosamente al estilo de películas creadas por cineastas como el denostado Terrence Malick. Desde luego esta es una de las interpretaciones de su carrera y la escena del ataque del oso, magistralmente dirigida por Iñárritu, es de las más sobrecogedoras que se han visto en el cine en mucho tiempo. Además, DiCaprio está inmenso en la escena inicial, recuerda mucho al desembarco de Normandía que nos mostró Steven Spielberg en ’Salvar al soldado Ryan’ (1998) y que, al igual que ocurrió con esta, acabará pasando a la historia del cine como una de las más impresionantes escenas bélicas jamás rodadas.

Su larga duración y la lentitud de la acción en la mayor parte del largometraje hacen probable que muchos espectadores encuentren la película tediosa y no sean capaces de apreciar las interpretaciones, no solo de DiCaprio sino también de Tom Hardy, e igualmente menosprecien el fantástico trabajo en la dirección de Iñárritu (superior incluso, a mi parecer, al que demuestra en la película por la que ganó el Oscar a mejor director el año pasado). Sin embargo, creo que buena parte de los espectadores que no están acostumbrados a este tipo de cine –que es, sin duda, cine con mayúsculas- serán capaces de disfrutar y sumergirse en la propuesta del mexicano y, además, de estar deseando que los 156 minutos de la película se le hubieran hecho más largos.

En definitiva, ‘El renacido’ es uno de los largometrajes más esperados de este año y una de las propuestas más interesantes que van a llegar al cine en nuestro país en todo 2016. Su espectacularidad visual implica que se disfruta mucho más en el cine que una pantalla de televisión, por lo que es recomendable no dejar pasar la oportunidad de ver una de mejores películas del año en pantalla grande. 


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