Asistimos impasibles ante un fenómeno insólito y fuertemente relacionado con la bienvenida masificación de la universidad: existe mucho universitario inútil. Jóvenes que protestan y son la causa de su queja. Individuos sin razón. Mucho cabeza hueca.

Seguramente los hayas identificado, pues es muy sencillo encontrarles. Si no lo has hecho significa que, por desgracia, eres uno de ellos, o al menos tienes todas las papeletas para serlo. Se pavonean por la universidad, con el gesto alzado, orgullosos de su infinita ignorancia y pasividad. A La Mecha no le son simpáticos. Aprueban, hacen lo justo y ni mucho menos se salen del camino pobre que nos ofrece la universidad. Pasan por el sistema educativo como por una cadena de montaje. Y en muchas ocasiones, acaban en el mismo vertedero. Porque estudian para encontrar trabajo y jamás piensan en retener conocimiento, en aprender. Y jamás piensan más allá de las calificaciones y los créditos. Y jamás piensan.

Sí, son personas que nos avergüenzan. Al menos a nosotros, ya que dan parte de razón a aquellos que critican a las nuevas generaciones y nos auguran un futuro peor que los antiguos futuros. Y eso nos molesta. No somos muy partidarios de ponernos excusas ni de señalar a otros, así que nos encontramos en constante conflicto con los cabezas huecas, muy dados a ello. Está muy bien resaltar todos los problemas de la universidad, que son muchos y muy variados, pero debemos saber que el primer problema somos nosotros, los estudiantes. Somos los primeros que tenemos y que debemos cambiar la universidad, no nuestros políticos o nuestros profesores. Y siendo unos cabezas huecas no lo vamos a conseguir, porque los cabezas huecas son apuestas fallidas del Estado. Y de sus padres. En realidad, de todos.

Por eso, y con toda la buena intención del mundo, La Mecha les habla desde aquí: idos de la universidad. Dejad de desmotivar a los alumnos y a los profesores. Haceos y hacednos un favor. Gracias.

Casi olvidábamos una cosa. Existen otros estudiantes que bien son el polo opuesto: los que prenden fuego, tiran piedras y ejercen toda clase de violencia en nuestro nombre. Sin que se lo hayamos pedido, claro. Entre ellos siempre hay algunos “veteranos”, aquellos que no se sacan la carrera en menos de seis años y mancillan la imagen del universitario, convirtiéndolo ante los ojos del espectador en un ser engreído y vago que vive subvencionado por el Estado. Lo mejor de todo es que tienen el valor de hacerse llamar reivindicadores. La Mecha los llama a su vez cabezas huecas. ¿Por qué? Porque nunca defenderemos la quema de contenedores, el boicot a aquellas personas que quieran estudiar o el extremismo de las ideologías.

La vía pacífica es gran parte del éxito, mientras que la vía bárbara de la fuerza nunca consigue su fin. Y si lo consigue no nos vale, porque el fin nunca justifica los medios. Existen asociaciones y más herramientas para hacer cambios y darnos voz. No seamos tan estúpidos de darles argumentos a quienes nos detestan. Y no tengáis la indecencia de decir que nos representáis, porque no lo hacéis.

Por eso, La Mecha les vuelve a hablar: vivimos una etapa de crisis donde hay mucho que revindicar, pues nos han dado innumerables causas para ello. Pero hacedlo con razón. Formaos. Coged libros. Coged ideas. LLENAD ESAS CABEZAS HUECAS.

Editorial publicada en el Número 2 de La Mecha (marzo, 2016)


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