Santiago Abascal nos cita en la sede del partido un día entre semana y a media tarde. Un edificio, de esos que tienen puertas grandes, portero y unas escaleras tan cuidadas que siempre da la sensación de estar recién limpias. El letrero de VOX en verde, más que esperanza, destaca sobre la puerta blanca del primer piso.

Dentro, un apartamento, que se intuye grande, lleno de plantas que resaltan, una vez más, sobre la blancura de sus paredes y gente. Más de la que esperábamos.

Una mujer nos abre la puerta: “¡Ah, Santiago! Santiago, unos chicos preguntan por ti. Nuestro entrevistado aparece acompañado de la que era su anterior cita en la agenda y a la que enseguida despide formalmente. Alto, vestido con americana, camisa y con una imagen muy medida; cortés, cercano y atento. Nos conduce, sin demora, a una sala -esta vez con el verde sobre la pared que, según comenta, han improvisado como croma para grabar un video institucional-, una mesa, varias sillas, el logotipo de VOX y una, pero grande, bandera de España. Mientras tomamos asiento nos ofrecen café y de nuevo escucha. Una deferencia, poco usual, durante toda la conversación, incluso en las tres ocasiones que irrumpieron en la sala algunos compañeros de partido en busca de respuestas a posibles cambios de agenda y demás cuestiones rutinarias.
 

Pregunta. VOX fue uno de los primeros partidos emergentes, sin embargo, no ha tenido tanto auge como otros surgidos después. ¿Por qué cree que no ha tenido tanta repercusión?

Respuesta. Puede haber distintos motivos para analizar eso. Por un lado, hay algunos errores que hemos cometido en toda esta andadura, tuvimos que iniciar lo que para nosotros siempre ha sido una carrera de fondo con un sprint inicial: las elecciones europeas. Por otro, bien puescometimos algunos errores en, sobre todo, lo que tenía que ver la presentación de nuestro candidato [Alejo Vidal-Quadras], que no había renunciado todavía a su puesto de eurodiputado. No se lo achaco a él sino a nosotros mismos por no haber sido exigentes en la renuncia al acta de diputado que había obtenido con otra formación política [Partido Popular]. Pero, somos, además, conscientes de que a muchos medios de comunicación se les ha presionado para que no nos lleven.
 

P. ¿Cómo ordenaría los partidos que se disputan las elecciones en diciembre de izquierda a derecha?

R. Sin ninguna duda, más allá de cómo ellos se definan, a Podemos lo situaría en la ultra izquierda camuflada, aunque ellos se quieran ubicar en centro. Al Partido Socialista en la izquierda. A Ciudadanos en el centro izquierda. Y al PP en el centro mirando a la izquierda.
 

P. ¿Cómo define a su partido?

R. Nosotros estamos evitando las etiquetas, al margen de esa gran etiqueta de la derecha porque creemos que en la derecha caben sensibilidades liberales, conservadoras y democristianas. A veces, esas sensibilidades pueden tener diferentes visiones sobre la economía de mercado, matices, pero creemos que es perfectamente posible conjugarlas.
 

P. Usted ha declarado yo he militado durante toda mi vida en lo que es la derecha democrática, el PP, aunque prefiriese llamarse "centro reformista. Y ha remarcado que es de derechas, sin complejos y sin miedo a decirlo. ¿Por qué, como usted sugiere, ser de derechas es algo que cuesta mostrar abiertamente?

R. Yo creo que la izquierda ha identificado a la derecha con el franquismo y ha tratado de estigmatizar a cualquiera que se ubicase en ese campo. La derecha ha asumido todos los epítetos que la izquierda le ha lanzado y ha renunciado a responsabilizar a la izquierda que, con sus propias siglas, por ejemplo, el Partido Socialista, ha llegado al golpe de Estado en la República. La derecha ha vivido acomplejada, ha asumido los estigmas que la izquierda le colocaba y yo creo que eso tiene que ver con esa vergüenza y esos complejos con los que yo no me identifico.
 

P. Menciona el franquismo. Usted, en alguna declaración, ha sido excesivamente laxo, ¿lo condena?

R. Yo no voy a condenar ni la transición, ni el franquismo, ni la República que trajo la Guerra Civil, ni la Restauración, ni la ReconquistaMe parece que tratar de hacer política con la Guerra Civil como hace la izquierda es una trampa en la que ha caído, precisamente, esa derecha vergonzante. Y yo no voy a caer en ella.
 

P. En su libro, En defensa de España: razones para el patriotismo español, recoge unas palabras de Jesus Laínz: El Estado de las Autonomías no es la plasmación de una latente realidad milenaria [] no siendo los límites provinciales adoptados ninguna necesidad indiscutibley ha llegado a declarar que es, precisamente, el Estado de las Autonomías el motivo de nuestra división y nuestra ruina, ¿cuál es el mapa territorial que plantea VOX para España?

R. A nosotros no nos preocupa el mapa territorial, es muy viejo. Nosotros queremos una España unida de ciudadanos libres e iguales. No nos preocupan los territorios, nos preocupan las personas; nos preocupan los españoles. Creemos que tienen que tener los mismos derechos y las mismas obligaciones en todos los lugares de nuestro país, y eso es lo que está puesto en tela de juicio, precisamente, por el Estado de las Autonomías. Las autonomías no garantizan la pluralidad. La pluralidad pervive a pesar de las autonomías porque allí donde los nacionalistas han alcanzado el poder han tratado de acabar con la pluralidad.
 

P. Eso es lo que usted en ese mismo libro llama una perspectiva sustancialista de la cultura, por la cual cualquier rasgo distintivo local se asume como constitutivo. ¿No es España un país multicultural?

R. No. Defender que es multicultural porque tenga varias lenguas es un error. La lengua no define la cultura. La lengua es una parte de la cultura, pero en esencia nuestra cultura es común. Identificar lengua y cultura es lo que hacen los nacionalista para después identificar lengua y Estado.
 

P. Defiende que esos territorios ven a lo “español” como el enemigo, ¿cree que es un sentimiento recíproco? ¿Que lo “español” ve una amenaza en esas diferencias culturales?

R. Los territorios no ven a lo español como enemigo. Hay personas en esos territorios que ven a lo español como enemigo y, además, esos grupos han ido creciendo con el tiempo porque se ha puesto en manos de los separatistas la herramienta de la educación y la herramienta de los medios de comunicación. Es decir, creo que ha sido algo absolutamente construido y transformado con el tiempo ante la vejación de responsabilidades de los diferentes gobiernos de España.
 

P. ¿Es, por tanto, un enfrentamiento, simplemente, unilateral? 

R. No, decir eso sería simplificar las cosas, es más, creo que es verdaderamente dañino el mensaje separador, no ya el separatista, de aquellos que dicen que les demos la independencia, que se vayan, como si realmente no tuvieran nada que ver con nosotros. Creo que la soberanía es muy importante y la indivisibilidad del territorio también.
 

P. Se ha abierto ya la vía legal en el caso de Cataluña, pero, ¿existe todavía margen para la resolución del conflicto políticamente?

R. Sí, pero voy a decir lo contrario de lo que esperas. Para mí solucionar el conflicto por la vía política es no comportarse como unos leguleyos acudiendo a los abogados y a los tribunales sino dar una respuesta política que necesariamente tiene que pasar por la suspensión de la autonomía de Cataluña, la detención y procesamiento de los sublevados. Yo creo que eso tiene que tener consecuencias para los partidos políticos que se han convertido en organizaciones ilícitas.
 

P. En el caso de Cataluña, concretamente, hay una sociedad claramente fraccionada. Ambas partes defienden la soberanía de un Estado, unos con la ley de su parte y otros sin ella.

R. Me parece una diferencia esencial.
 

P. ¿Que no admite cambios?

R. No admite ningún cambio. La Ley solo se puede cambiar a través de los procedimientos de reforma. No a través de una mayoría en un territorio sobre el resto. Es decir, la teoría de la infinita divisibilidad de la autodeterminación ha sido expresada hasta la saciedad y ridiculiza las aspiraciones pseudo-democráticas de los separatistas porque no son aspiraciones democráticas, son aspiraciones de carácter étnico, especialista y, además, erróneas.
 

P. ¿Cuál es el análisis que hace de la crisis de los refugiados?

R. Yo creo que Occidente es culpable y responsable de lo que está pasando. Ha dado un patada en el avispero de esos países atacando a dictadores que no eran admirables, pero dando lugar a que llegaran cosas todavía peores. Además, pienso, que esos problemas que muchas personas perciben como lejanos acabaremos teniéndolos en los felpudos de nuestras casas si no reaccionamos y creo que el verdadero modo de ayudar a los refugiados es aplastar el Estado Islámico. Con todo lo que ello significa: con tropas terrestres, por supuesto, y creo que en esa lucha hay que involucrar a los refugiados en edad militar que están viniendo a Europa. No solo a los occidentales. Por ejemplo, creo que Arabia Saudí, que parece que es aliado de occidente, debe acoger a quienes pueden coincidir más con su cosmovisión. Deben ser acogidos por esos países.
 

P. Dice que pueden atentar contra la identidad y la seguridad de Europa y que pueden ser el caballo de Troya dentro de Europa para acabar con la cultura de Occidente. ¿Qué teme de estas personas?

R. Nosotros no decimos que todos supongan una amenaza para la seguridad y la identidad de Europa, pero entre esas personas puede haberlas que supongan una amenaza. Nosotros no queremos en Europa grupos de población que se constituyan en guetos y que ataquen las bases de nuestra civilización. Y cuando digo las bases no lo planteo desde un punto de vista religioso. Nuestra identidad es la libertad que hoy está siendo atacada por el mundo islámico: por musulmanes radicales y moderados. Nuestra identidad es la separación entre Iglesia y Estado que no entienden los países islámicos. Nuestra identidad es la libertad religiosa que no se entiende en los países islámicos, ni siquiera en algunos, supuestamente, aliados de occidente y de España como Marruecos. Y nuestra identidad es la igualdad entre el hombre y la mujer. Creo que todo eso está en riesgo hoy.
 

P. Ya ha dicho que defiende esa separación, sin embargo también cree que tiene que existir la posibilidad de que los padres puedan llevar a sus hijos a colegios segregado. ¿Eso es un principio cristiano?

R. El otro día me explicaron cómo había países gobernados por la izquierda donde se hacía eso. No es una medida de carácter religioso, no tiene nada que ver con lo que hacen los países islámicos sino que se ha considerado que pedagógicamente es mejor.
 

P. Y en el caso del aborto, ¿tampoco es una cuestión religiosa?

R. En absoluto. El aborto no es una cuestión religiosa.
 

P. El aborto, según dice, es un sacrificio.

R. Me parece que es más que un sacrificio. Abortar es un eufemismo. ¿Abortar qué?, ¿abortar un camino? Es matar al que está en el vientre. Es matar a un ser humano, no un ser vivo no humano como nos han dicho y creo que eso hay que combatirlo.
 

P. ¿Monarquía o república?

R. Creo que la Monarquía ha cumplido un papel importante es España, pero la Monarquía tiene que servir para defender la unidad el país. Si la monarquía se presta, por ejemplo, a la confederalización del país y a la existencia de tres naciones y alguien le sopla a la oreja a nuestro actual Rey para decirle que podría seguir con su Corona gobernando sobre tres naciones que podrían ser España, País Vasco y Cataluña pues haría que muchas personas que entendemos que la monarquía ha cumplido una función esencial dejemos de pensarlo y que seamos partidarios de una República unitaria antes que de una monarquía confederada.
 

P. Esta insinuando que el actual Rey…

R. No, no. En absoluto. Yo creo que el Rey está actuando correctamente. Pero me consta que hay quienes están tratando de convencer  a la monarquía de un cambio del modelo territorial de España en ese sentido. Era un acaso hipotético lo que planteaba. 


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