Si puede presumir Nueva York de Broadway, Madrid debe hacer lo mismo con la Gran Vía. La majestuosidad marchita de sus cines y teatros se esconde tras la creciente apoteosis comercial que el neocapitalismo contemporáneo ha traído consigo. Guardan sus edificios -testigos de la historia de una ciudad convulsa- los secretos del pasado. Doce fueron los años que estos contemplaron los paseos de Joaquín Leguina como Presidente de la Comunidad de Madrid, cuando el sistema de autonomías tan solo andaba a gatas. Veinte años después, el número seis de esta calle guarece por poco tiempo las oficinas del Consejo Consultivo de Madrid, que Joaquín Leguina preside. Es aquí donde nos recibe. Un despacho vacío refleja el eco de años pasados. La historia tiene siempre cierta ironía narrando sus acontecimientos. El cargo que ostentó Leguina durante tantos años, ahora ocupado por Cifuentes, es quien trata de jubilarlo.

Cuando finalmente cierre la oficina, uno de los últimos baluartes de la Transición democrática se retirará forzosamente. Podrá entonces Joaquín dejarse absorber por la literatura que, como él dice, da menos dinero, más placer y no entiende de años, ni de cambios políticos.
 

Pregunta. Fue el primer y último presidente socialista de la Comunidad de Madrid durante 12 años. ¿Qué queda del Madrid de Leguina?

Respuesta. Espero no ser el último (risas). ¡Quedan muchas cosas, hombre! Más de 40.000 pisos (y no se ha caído ninguno), la institucionalización, el Consorcio de Transportes, la internacionalización de Madrid... Aquella época significó el despegue de la ciudad y de su entorno como gran capital europea. La Comunidad de Madrid tiene buena parte de ese mérito.

P. Durante su periodo como presidente, la Alcaldía fue ocupada por Enrique Tierno Galván y Juan Barranco. Desde entonces, el Ayuntamiento de Madrid ha sido gobernado por la derecha, hasta este año. ¿Qué puntos tienen en común el gobierno de Manuela Carmena y el de Tierno Galván o Barranco?

R. Hay en Carmena una cierta imitación, pero mirados pelo a pelo no se parecen demasiado: ni en la experiencia personal, ni en los niveles profesionales, ni en las intenciones políticas. Nosotros, durante el primer año, hicimos cien veces más de lo que han hecho estos señores. ¿Qué han hecho además de las cabalgatas y títeres? Nosotros hicimos el plan de saneamiento integral, se inició la Movida Madrileña, que no fue impulsada, ni dirigida, pero sí sostenida por el Ayuntamiento de Madrid. Cambió el urbanismo y cambió la financiación.

P. ¿Ha perdido la izquierda del PSOE sus señas de identidad?

R. El PSOE lo que ha perdido es la cabeza. Es un partido de más de cien años de antigüedad, que ha pasado por todo, y que continúa con unas referencias europeas muy claras. El problema está en la falta de memoria histórica de los jóvenes que hoy lo dirigen. Sánchez continúa con el destino suicida que comenzó Rodríguez Zapatero, quien se desvinculó de toda la gente que había hecho la Transición, iniciando así un proceso autodestructivo. Por eso ha sacado Sánchez los peores resultados del Partido Socialista, incluyendo los de antes de la Guerra Civil.

"El problema del PSOE está en la falta de memoria histórica de los jóvenes que hoy lo dirigen"

P. ¿Sería mejor el liderazgo de Susana Díaz?

R. La conozco desde hace tiempo. Es una persona inteligente, pero su formación adolece de trabajo fuera del partido. Dedicarse al partido desde joven no es una virtud. Por lo demás, es una persona sólida, que está al frente de la federación más importante del PSOE.

P. Ante la incertidumbre que impera en el panorama político español, ¿cree que España está preparada para una Gran Coalición?

R. Si durante la Transición llegó la reconciliación nacional, no se entiende por qué es ahora un país polarizado. Fue la llegada de Zapatero y sus intentos de demonizar al Partido Popular por todos los medios los que han ocasionado la polarización y el sectarismo. Una cosa es criticar hechos horribles e impresentables como la corrupción del PP, pero eso no significa que pertenecer al Partido Popular implique ser un demonio con el que no se puede ni tratar. Me parece una barbaridad y, en el fondo, bastante antidemocrático.

P. “Buena parte de la izquierda sigue presa de una inercia absurda que le impide abrazar la bandera española como propia, mientras se muestra tolerante con la continua y ubicua exhibición de la bandera catalana y vasca, encarnación de un patriotismo, ese sí, respetable” ¿Por qué la izquierda española sigue teniendo miedo a mostrar cierto patriotismo?

R. Ya durante la Guerra Civil, Franco se apoderó de la palabra patria y de la bandera, pero esa palabra y ese símbolo son hoy de todos. La izquierda no ha sabido girar a la par que se daban el abrazo de Vergara y la reconciliación nacional, cuyo pilar fundamental es la Ley de Amnistía. Tampoco ha sabido hacerse con la bandera. Es exhibida de vez en cuando por la izquierda, pero sin demasiado entusiasmo.

P.¿Qué relación guarda el nacionalismo con la izquierda?

R. Siempre he sido antinacionalista. Hay una parte de la izquierda que confunde el culo con las témporas. Que los nacionalistas estuviesen contra Franco no nos obliga a estar a favor de los nacionalistas. El nacionalismo siempre ha sido un movimiento reaccionario. En el caso del País Vasco, tiene sus raíces más claras en el fuerismo carlista, y en Cataluña en la burguesía más derechista. Hay una profunda confusión ideológica cuando las izquierdas se hacen separatistas. El nacionalismo hay que combatirlo, no se debe mirar ni con cariño ni con complacencia.

"Al nacionalismo no se le debe mirar ni con cariño ni con complacencia"

P. ¿Cómo se combate? ¿Cambiando la Constitución?

R. Se combate precisamente sin cambiar la Constitución, exigiendo que quienes cometen un desacato sean juzgados, o impidiendo que echen el castellano de Cataluña. La situación de los nacionalistas en el sistema bipartidista ha sido siempre privilegiada, les han permitido exigir asuntos de fondo a cambio de apoyos parlamentarios. Peticiones como el aumento del dinero son comprensibles, pero con el aprendizaje de los niños en catalán no se debió ceder. Estas exigencias actuales vienen de aquellas cesiones.


 

P. ¿Es la ley D`Hont uno de los males de España? ¿Sería mejor la fórmula Hare?

R. ¿Es que nadie sabe lo que es la ley D´Hont? Esta ley es un sistema puramente aritmético, bastante parecido al reparto proporcional, pero más sencillo de calcular. D’Hont era un politólogo belga, bastante inteligente, que creó un sistema que nos permite repartir proporcionalmente sin tener que recurrir a decimales. Lo que aquí favorece el bipartidismo no es la ley D´Hont, sino los distritos electorales por provincias. Eso se puede cambiar, pero yo no soy partidario de la dispersión, y menos en este país, donde ponerse de acuerdo con el de enfrente puede ser un imposible. Yo sería partidario de un sistema electoral como el francés, a dos vueltas. Si aplicas la ley D´Hont al conjunto de España, te sale un sindiós. La obligación de cualquier sistema electoral es doble: por un lado, que sea representativo y, por otro, que dé como resultado parlamentos gobernables.

Lo que hemos visto en Cataluña tras las últimas elecciones autonómicas era pura dispersión, luego llegaron los resultados dispersos del 20D. A este paso nos vamos a pasar la vida votando.

P. Decía Tony Judt que “La paradoja del Estado de Bienestar, y de hecho de todos los estados socialdemócratas de Europa, era simplemente que con el tiempo su éxito mermaría su atractivo”. ¿Por eso están en auge los nacionalismos chovinistas como el defendido por Donald Trump, Marie Le Pen y Víktor Orban?

R. Yo creo que Donald Trump no va a llegar a la presidencia, simplemente va a joder a los republicanos. El Estado de bienestar se consolida en Europa después de la Segunda Guerra Mundial porque fuera hacía mucho frío, y Europa estaba partida y a tiro de piedra de la Unión Soviética. En Estados Unidos nadie habla de socialdemocracia, pero el Partido Demócrata es socialdemócrata desde Roosevelt. El New Deal, anterior a la Guerra Mundial, es pura política socialdemócrata. El Estado de Bienestar que se monta en Suecia, Alemania, Francia e Italia está hecho también por la democracia cristiana y los liberales; por la democracia europea. Es verdad que los socialdemócratas siempre van un paso más allá, y por eso yo lo soy. Durante la etapa de Franco existía la Seguridad Social, pero ¿qué ha hecho la socialdemocracia? Ampliarla. La Sanidad se hizo universal. ¿Es caro? Sí, es caro, aunque más caro es el sistema privado de los Estados Unidos. ¿Por qué? Porque las empresas sanitarias producen aparatos y medicamentos que no sirven para nada y se los venden a las grandes clínicas privadas.

P. ¿Y los nacionalismos que están surgiendo en Europa?

R. François Mitterrand decía que el nacionalismo es la guerra. El nacionalismo en Europa ha producido más muertes que las bombas de Hiroshima y Nagasaki juntas. ¿Por qué? De Gaulle diferenciaba entre nacionalista y patriota. Patriota es el que ama a su país y nacionalista es el que odia a los otros. Es una aberración intelectual, es una aberración política y las aberraciones hay que combatirlas.

P. Desde sus inicios en política hasta la actualidad, ¿ha cambiado mucho su ideología?

R. Sí, fui castrista cuando tenía 17 años. La experiencia te hace cambiar, especialmente si es una experiencia de gobierno. Ves, por ejemplo, que la bondad y la maldad no están divididas por clases sociales, que hay malos abajo y malos arriba en más o menos la misma proporción. Se habla mucho de la corrupción, pero solo se habla de la corrupción política. Un tipo que se hace el cojo para recibir una subvención o quien cobra el paro mientras trabaja en negro son también corruptos, pero denunciar las pequeñas corrupciones es políticamente incorrecto.

P. ¿Cree que ahora prima la figura del político como buen comunicador a la de intelectual?

R. Ambas figuras no son contradictorias. Durante el siglo XIX había grandes retóricos, como Castelar, pero a mí esa retórica me deja frío. Yo prefiero, por ejemplo, a Felipe González, que, aunque la transcripción de sus discursos no sea de muy buena calidad literaria, era muy convincente.La incultura instalada en la inmensa mayoría políticos viene hoy de la falta de experiencia en el mundo laboral. La profesionalización de la política es un mal. Como consecuencia, la calidad de los argumentos y de los discursos suele ser bajísima. A un político se le debe exigir haber servido antes a la patria trabajando donde sea, como funcionario o picando piedra, y un poco de lecturas tampoco viene mal.

P. Se dice de Albert Rivera que es el nuevo Adolfo Suárez, pero con menos lecturas.

R. Tampoco a Adolfo Suárez le sobraban las lecturas. Era un tipo con experiencia, que cumplió muy bien con su deber.

P. Usted una vez dijo que la política le ha dado más disgustos que la literatura. ¿Le habría gustado dedicarse a la literatura por completo?

R. Nunca me hubiese dedicado a la literatura exclusivamente porque es muy absorbente, al igual que tampoco he querido hacerlo con la política porque es más absorbente aún y da menos placer. Vivir del pensamiento y de la escritura es imposible porque pagan muy mal. Las editoriales dicen que no venden. Por ejemplo, en Planeta, la editorial más importante de España, no existe un proyecto literario: proyectan novelas, dan premios… Yo escribo ensayos para Planeta; aunque pagan mal, al menos algo pagan, y promocionan las obras. Hace poco me enteré de que han sacado un libro de un tipo que se llama Rubius, que sube vídeos a Youtube. He visto algunos y el chaval tiene su gracia. Sin embargo, pasados a un libro no sirven de nada, es puro oportunismo, una perversión. Ya lo dijo Larra: “Escribir en España es llorar”, pero como yo no vivo solo de eso, pues sigo escribiendo.

P. ¿Qué libro les recomendaría a los estudiantes?

R. No voy a decir El Quijote, aunque hay una edición nueva de Trapiello sin antiguallas lingüísticas que merece la pena. Yo recomendaría a Galdós, los Episodios nacionales o bien las grandes obras como Fortunata y Jacinta. Si tuviese que decir a alguien más moderno me inclinaría por Muñoz Molina y por un heterodoxo, Arturo Pérez-Reverte, que escribe bien y es muy divertido. Si alguien quiere empezar a escribir bien, que lea Madame Bovary. Es la novela mejor escrita que ha parido madre. Flaubert se sentaba toda una mañana a escribir, y le salían dos líneas. Después escribía a su novia para decirle: “Hoy he trabajado bien y he producido mucho”… y era verdad.
 

Fotografía: Ángel Plasencia


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3 Comments

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    Curro

    Curioso el personaje, por no llamarle otra cosa, se atribuye La Movida Madrileña, algo que fue gracias al profesor  D. Enrique Tierno Galván y otros en donde el ni estaba ni se le esperaba.
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    Andrés

    Rezuma genocidio el comentario sobre los nacionalismos. Un nazi disfrazado de izquierdista. Que miedo!
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    María del Cristo Guillén García

    Que poco respeto demuestra este señor! Si precisamente hay algo q destacar de Carmena es su originalidad y falta de prejuicios. Dónde aprecia la imitación???
    Y otra cosa, Rodriguez Zapatero ha sido -con diferencia- el mejor presidente que ha tenido la presente democracia. Desvincularse del partido pudo ser un intento de alejarse, si no de un pasado de cal viva, si de un grupo de políticos completamente corruptos. Que busquen l@s lector@s más jóvenes qué hizo Vera, Barrionuevo, Corcuera (con una primera versión de la ley mordaza)...y tant@s otr@s.