LA MECHA visita el Parlamento de Canarias tras la resaca de su pasado aniversario, pues el 30 de mayo fue día festivo en toda la Comunidad. Se cumplían 33 años justo desde que el edificio que nos acogió estrenara autonomía con su primera sesión. Alberto Rodríguez (Tenerife, 1981) confesó haberlo pasado “en una bodega con sus amigos”. El diputado de PODEMOS que fue erigido para demostrar con su imagen que la gente corriente había tomado el Congreso consiguiendo dar el paso definitivo a la esfera institucional que, por otro lado, tanto detesta. La sala de PODEMOS en la que nos recibe se encuentra asediada por una amalgama de carteles, pegatinas e inscripciones que conforman una variopinta y desordenada mezcolanza de ideas que advierte a cualquier incursor de las del propio partido.

 

Pregunta. 250.000 votos para PODEMOS en Canarias, segunda fuerza. ¿Qué perspectivas tiene para el 26-J?

Respuesta. El Partido Popular está jugando a polarizar con nosotros, a usar la estrategia del miedo. Habrá que ver cómo les funciona. Vamos a seguir manteniendo la misma estrategia del 20-D. A pesar de que nos ataquen y nos pongan en marcha la maquinaria del fango, vamos a seguir hablando de políticas reales y de los problemas de la gente. Recordemos que en la provincia de Santa Cruz nos quedamos a 5.000 votos del segundo diputado.

P. ¿Se ve gobernando?

R. Para eso nos presentamos, si no me viera gobernando no estaría metido en esto. De otra forma no haría todo esto, es decir, no lo haría para después de conseguirlo quedarme pataleando y gritando.

P. ¿Qué pasará si el PSOE y ustedes no llegan al 50%?

R. Lo veo un escenario bastante improbable. Nosotros y el PP vamos a estar en la batalla hasta el final. Eso sumado a que es bastante probable a que Ciudadanos se desinfle, las posibilidades de que PODEMOS y las confluencias con el PSOE no lleguen a los 175 escaños son bastante bajas.

P. ¿En qué se diferencia el PODEMOS del 20-D del Unidos Podemos del 26-J?

R. En que mucha gente en este país no va a tener que decidir traumáticamente qué papeleta meter. Había mucha gente que decía: “Yo quiero votar a Pablo Iglesias, pero también a Alberto Garzón, por favor únanse”. Toda esa gente lo va a tener mucho más fácil. Pero más allá del momento de meter la papeleta en la urna es la ilusión que ha despertado. A eso nos referimos nosotros cuando hablamos del efecto multiplicador: hay gente que en otro contexto no se mojaría, no tomaría partido por uno u otro y eso se va a notar.
 


P. ¿Sin cambios en el programa entonces?

R. No pretendemos engañar a nadie con eso: somos fuerzas diferentes. Izquierda Unida tiene un contenido ideológico mucho más marcado. PODEMOS sigue siendo una fuerza diversa, plural y transversal con un solo objetivo: acabar con las políticas de austeridad y con los recortes. En definitiva, intentar ofrecer una vida mejor en este país.

P. Presume usted de pluralidad, he visto al entrar que tienen pegada la bandera independentista canaria detrás de la puerta. ¿Tienen en sus filas muchos nacionalistas e independentistas?

R. Bueno, efectivamente PODEMOS es una herramienta muy diversa que solo se fija en lo que nos une. Para muchas personas en Canarias, yo diría que para la mayoría, esa bandera representa un sentimiento de pertenencia a una comunidad diferenciada, un sentimiento de “canariedad” con una cultura, una idiosincrasia y una forma de ser diferente al resto. Yo creo que esa bandera, a pesar de que provenga del movimiento independentista, es ya una bandera de arraigo popular. No creo que toda la gente que la usa sea independentista, y no es nuestro caso, nosotros tampoco lo somos, pero sí que nos sentimos muy orgullosos de nuestra “canariedad”.

P. Normalmente cuando los grandes partidos hablan de grandes pactos de futuro en educación, sanidad o empleo, excepto en regeneración política, PODEMOS se suele quedar fuera de esos planes. ¿Se trata de un partido con el que es difícil pactar?

R. No es porque PODEMOS sea un partido al que le cueste negociar sino más bien es una cuestión de quién responde cada partido. Los partidos que han gobernando las últimas décadas tienen como muleta a Ciudadanos; estos responden a los intereses de los grandes poderes económicos del país y el status quo. Por otro lado, estamos nosotros que sólo respondemos ante la ciudadanía, ante la gente que nos vota. Nuestro interés no pasa por quitar determinadas siglas, caras o colores de la Moncloa, pasa por quitar las políticas.

P. Exactamente de eso les acusa el PSOE a ustedes.

R. Lo que pasó estos cuatro meses de legislatura es que se pintó un escenario en el que las caras y las formas iban a ser diferentes, pero el fondo, los contenidos y las políticas iban a ser las mismas. La gente no votó PODEMOS para eso. No olvidemos que lo que nos estamos jugando es la vida de muchas personas. Mientras hacemos la entrevista hay gente a la que van a desahuciar mañana, otros que van a morir sin recibir ni un duro de la Ley de Dependencia… Esperamos que a partir del 26-J el PSOE se ponga en el lado de sus votantes porque además no les queda otra alternativa.

P. Y sin embargo no se consigue llegar a un acuerdo de mínimos.

R. Nuestro programa tiene más de 400 propuestas y nosotros estamos dispuestos a modificar lo que haga falta. Solo con un límite: los derechos humanos. Hablan mucho de “las líneas rojas de PODEMOS” pero nosotros lo único que no aceptamos es dejar fuera una serie de servicios claves para los derechos humanos. Es decir, revertir las políticas de recortes, tanto las que ya se hicieron como las que están por venir.


P. ¿Cómo se llega a diputado?

R. Yo vengo desde la adolescencia de la militancia política y social. A mí cuando los medios de comunicación me dicen, usted que es novato en política yo digo: “No, no. Nosotros somos novatos en política institucional, política llevamos haciendo toda la vida”. He participado en movilizaciones de todo tipo: huelgas generales, militancia sindical… PODEMOS como herramienta plural busca diferentes perfiles, no sólo el perfil universitario, teórico, de elaboración política, etcétera; también busca gente con arraigo en el territorio, y gente con experiencia en los movimientos sociales. Fruto de esto me propusieron participar en las primarias, yo lo valoré, me tomé unas semanas para pensarlo y al final tomé la decisión de decir: venga, hacia adelante.

P. Y ahora es uno de los diputados más conocidos por su imagen, ¿qué coste personal ha tenido para usted?

R. Gigantesco, gigantesco. Pasas de ser un “currela” normal, con ciertas implicaciones en movimientos sociales pero con una vida estándar, a ser una cara pública. Tu vida privada queda reducida a una pequeña esfera. Es un coste que hay que pagar si quieres arreglar el país. Pasas a asumir que miles de personas depositaron sus esperanzas en ti, que cuando te vean van a ir a hablarte y tienes que demostrarles que eligieron bien. Aunque al final el 98% de las ocasiones que se acercan son muestras de apoyo, selfies, etc. Es bonito ver esa ilusión.

P. ¿Nunca ha tenido dudas?

R. No, sobre todo por un hecho clarísimo: las consecuencias de las políticas de gestión de crisis, las condiciones de vida… siguen siendo exactamente las mismas o peores. Lo que me hizo participar en política sigue inalterable, por desgracia. Empleo, sanidad, educación, dependencia… mientras eso siga igual voy a seguir en la batalla. Por mucho que nos hayan difamado y atacado; si la vida personal tiene un coste, pues lo asumo.

P. Le cabrea…

R. Sí. A pesar del coste sé que es lo que tengo que hacer, lo veo como una necesidad. Tengo que hacerlo sí o sí, no hay alternativa porque hasta que no cambiemos esto no hay descanso, no hay posibilidad de rendirse. No.

P. Yo estuve en el Congreso cuando dio su primera intervención y me sorprendió una cosa que se ha convertido en norma en los Parlamentos y es que la gente no presta atención, el resto de diputados seguía hablando entre ellos, unos leían, otros le daban la espalda. Y de todos los partidos. ¿Cuándo se sube al atril siente que se dirige realmente al Congreso o que habla para el vídeo en internet?

R. Yo le hablo a la gente. Yo subí con la certeza de que aunque ellos no atendieran en ese momento, mi discurso sería escuchado, tarde o temprano. La mayoría de la gente que hacía feedback conmigo de la intervención me decía: “Me alegro de por fin haber oído a un político al que entiendo”, “Hablaste con las palabras que habla la gente de la calle”… y para mí eso vale oro. Es importante usar también esa tribuna para hacer pedagogía. Hay que tener en cuenta que cuando se llega al pleno el debate ya se tuvo, en la comisión lo único que haces es escenificar tu postura. Al principio a nosotros nos chocó pero ya nos acostumbramos a la dinámica por lo que sí, al final las sesiones solo son una representación pública, un teatrillo.

P. Y en ese teatrillo, ¿qué importancia le da a la imagen?

R. Nuestro caballo de batalla es lo que ya he dicho toda la entrevista pero en segundo plano estamos en una batalla cultural. La gente tiene que asumir que en determinados sitios que parecían blindados por los estereotipos puede entrar la diversidad y la pluralidad. Yo conozco anécdotas de gente que va al trabajo con un tatuaje,  una rasta o un piercing y nos usa como argumento ante su encargado o su jefe. Cuando les plantean que tienen que tapárselo o quitárselo dicen: “pero como me lo voy a tener que quitar para trabajar en este almacén si hasta en el Congreso hay diputados que llevan rastas”. Pero que no quepa duda de que la imagen sigue siendo muy importante en política, y cada vez más dado el nivel de exposición mediática y social.

P. Hablemos de Canarias, siempre se han mostrado muy escépticos al Gobierno de Coalición Canaria que se ha mantenido en las islas durante casi 30 años. Clavijo en una entrevista para LA MECHA se mostró orgulloso de lo conseguido en esas tres décadas.

R. Me parece una vergüenza que esté orgulloso de lo que ha pasado en Canarias. Aquí llegan más turistas que a Cuba, a República Dominicana o a Puerto Rico pero mientras uno de cada tres niños vive en riesgo de exclusión, somos la cuarta región de toda la UE en tasa de desempleo, el paro estructural es gigantesco, la gestión del territorio es nefasta… El modelo turístico solo ha creado desempleo, precariedad y destrucción del territorio mientras las riquezas se iban a otras manos. En educación estamos a la cola del país y en sanidad igual. En aplicación de la Ley de Dependencia, en una escala del cero al diez no llegamos ni al uno. En servicios sociales, en otras zonas como País Vasco van ya por la tercera ola legislativa y Canarias no ha llegado ni a la playa. En cuidado del patrimonio, ellos que se dicen defensores de lo canario y se pintan con los colores de la bandera; el patrimonio cultural y antropológico de nuestros antiguos está abandonado de la mano de Dios. El apoyo a la cultura por parte de las instituciones es nulo, la gestión de los medios públicos… No hay ni un solo tema en el que puedan sacar pecho. No me sorprenden esas declaraciones porque con ese discurso llevan décadas aunque se les está acabando la fiesta; están gobernando siendo la tercera fuerza en votos, lo que fruto de la Ley Electoral tuvieron más escaños, fueron la quinta el 20-D. Así que es cuestión de tiempo que se acabe este ciclo oscuro para la vida de Canarias.

P. Nombraba el modelo turístico, ¿cuál es su ideal de gestión?

R. El modelo turístico en Canarias se ha basado en grandes infraestructuras, cemento y "piche": construir y construir. Al final hemos llegado a una población flotante en un territorio tan frágil y con aproximadamente 12 millones de turistas. Creemos que hay que repensar el modelo pues el turismo avanza hacia una especialización en sectores y para eso tenemos primero que repartir la riqueza que genera la industria, y después, adaptarlo a las energías verdes. Con las condiciones climáticas y geográficas que tenemos, ¿cómo puede ser que tengamos sólo un 10% de implantación en renovables? Eso es una locura que tiene mucho que ver con el modelo turístico que tenemos.

P. Y si tuviera que recomendar un lugar a uno de esos 12 millones de turistas, ¿a dónde los mandaría?

R. Es una pena que coincida mi sitio favorito con el típico, pero, sin lugar a duda, Las Cañadas. El Teide es súper mágico. Pero si tuviera que salirme de lo típico, me quedaría con la playa de Benijo.


Deja un comentario

All fields have * are required

0 Comments