Barcelona tiene el ritmo frenético de una ciudad hecha de aspiraciones y por aspirantes. Cada rincón parece intentar demostrar lo buena capital que podría ser. El Parlament no se libra del frenesí y la peculiaridad barcelonesa. Por sus pasillos corren las altas esferas de la política catalana al son de un megáfono que da la voz de aviso a la hora de votar. En peregrinación corren Carles Puigdemont, Raül Romeva o Anna Gabriel tras ese sonido, que recuerda más a un supermercado que al edificio democrático más importante de Cataluña.

Entre esas idas y venidas LA MECHA viaja por los interminables pasillos del Parlament en busca de la sala de reuniones de Ciudadanos. Un funcionario nos da, por primera vez, las indicaciones en castellano, hemos llegado. Inés Arrimadas (Cádiz, 1981), es una aspirante más en esta ciudad. Ha conseguido convertirse en la primera mujer líder de la oposición en el Parlament. Los treinta minutos entre una votación y la siguiente son suficientes para atender las preguntas de La Mecha, valorar con su equipo el resultado de la votación y recordar con ellos qué se había decidido votar en la próxima. El frenesí barcelonés.
 

Pregunta. ¿Cree, a pesar de haber afirmado en otra ocasión que aún estamos muy lejos de alcanzar la igualdad de género en la política, que la situación actual está permitiendo a las mujeres alcanzar un papel relevante?

Respuesta. Creo que la regeneración política que se está viviendo no se podría haber hecho sin las mujeres que estamos ahora al frente de partidos políticos. Es decir, no es que la regeneración política haya favorecido que vengan mujeres sino que somos las mujeres las que hemos favorecido que haya regeneración política. No es casualidad que en esta nueva etapa hayan aparecido más mujeres en puestos de responsabilidad.

P. En este proceso regeneracionista, la televisión se ha convertido en un medio vital de difusión política, ¿cree que la imagen y estética de los candidatos se ha convertido en un valor más a la hora de medir su aptitud?

R. No creo que sea decisivo. Sí es cierto que una persona que trabaja de cara al público debe cuidar su apariencia pero no creo que la gente vote en función de la imagen de los candidatos. Lo importante de un político es qué decisiones va a tomar o cómo va a gestionar y no si tiene una 36 de pantalón o una 42. Quiero pensar así, al menos.

P. Ciudadanos nace a partir de una serie de reuniones de un grupo de intelectuales en Barcelona como Arcadi Espada o Boadella entre otros. Hoy día muchos se han desligado del proyecto, ¿hay una desvinculación completa o como partido se ve aún influenciado por sus ideas?

R. Su contribución en el momento inicial fue importante pero ahora Ciudadanos responde a su programa y sus militantes no a lo que digan los que participaron en su inicio. Nosotros tenemos estructuras de decisión democráticas aunque es cierto que puede haber relaciones personales más o menos intensas en función de las personas. Por ejemplo, yo personalmente con Francesc de Carreras o con Félix Ovejero he hablado muchas veces y tengo una relación cordial pero ni siquiera conozco a todos los intelectuales que firmaron el manifiesto. O sea que depende mucho de la relación de cada persona.

P. ¿Y en cuanto a usted personalmente cuáles son sus referentes?

R. Soy muy poco mitómana, no tengo a ninguna persona que idolatre. Sin embargo sí me inspiro mucho en ese Suárez de la Transición que dio un proyecto de futuro y que consiguió unir a los españoles. Yo quiero volver a tener un Presidente como Adolfo Suárez. No lo entiendo, los votantes del PSOE y el PP no se diferencian tanto. Es algo increíble: sus electores se pueden poner de acuerdo, pero sus representantes no. Nosotros estamos intentando que dialoguen, que dejen esa estrategia de confrontación.

P. ¿Tiene que ver el destructivo combate político que se está llevando a cabo en los medios?

R. Probablemente, nosotros ya no sólo es que ocupemos un espacio ideológico de centro que no tenía representación política en España. Representamos además esa idea de política que quiere que la gente reconozca lo bueno que hace el contrario, que se siente, que ceda, que vea los puntos de encuentro y eso es algo que no se ha dado en nuestro país en los últimos años. Hace mucho tiempo, yo creo, que no pensamos a largo plazo, necesitamos proyectos que piensen de aquí a 15 años. También necesitamos a políticos no profesionalizados, preparados, valientes, y sin miedo a perder la silla para tomar las decisiones que necesita este país. Y digo más, como no aprovechemos esta oportunidad de hacer reformas tres grandes partidos juntos (PP, PSOE y C’s) vamos a perder una oportunidad de oro. Porque lo que ha pasado hasta ahora en este país es que llegaba el PP hacía su Ley de Educación, su Ley de Reforma Fiscal y luego llegaba el PSOE, tiraba todo atrás y hacía su proyecto de educación; y esto lo que nos ha hecho es estar bloqueados como país. Si ahora mismo nos pudiéramos poner de acuerdo para llevar a cabo reformas de consenso ya no vendría nadie en las próximas elecciones a destrozarlo todo.

P. ¿No contamos con PODEMOS?

R. Yo creo que PODEMOS tiene que participar pero solamente en el ámbito de la regeneración democrática. El modelo económico que propone PODEMOS a mi parecer no tiene nada que ver con lo que necesita España. No, el modelo de Grecia no es el modelo que necesita España. Por no hablar de que plantea además hacer referéndums por la independencia y esto nos llevaría a un bucle de incerteza e inestabilidad como país que no sería nada bueno.

P. En su entrevista para LA MECHA, Begoña Villacís nos comentaba que lo que diferenciaba a C’s del resto de partidos era que carecían de argumentario, que se dividían por especialidades y a partir de ahí tomaban decisiones. ¿Puede afectar eso a la unidad ideológica?

R. A ver, el argumentario entendido como papel que hace que el resto de gente deje de pensar y repita la idea nunca nos ha gustado y por tanto no lo hacemos. Mandamos mensajes y directrices. Para nosotros es muy importante que lo que podamos defender en Andalucía y lo que defendamos en Cataluña sea algo homogéneo. Por tanto, sí que definimos posicionamientos pero no lo entendemos como un papel cerrado que te llega desde la Dirección Nacional y que tienes que repetirlo como un papagayo. Esto no nos gusta porque creemos que así la gente deja de pensar por sí misma.


P. C’s nace como un partido que va a luchar contra el nacionalismo bajo unos objetivos estrictamente autonómicos. Muchos los acusan aún de ello, de no tener un proyecto ideológico más allá de ese combate a nivel local.

R. Ese mantra se ha desmentido con nuestros programas electorales; con nuestros acuerdos a nivel regional, autonómico y local con diferentes partidos. Hay gente que les gusta encasillarnos en algo regional pero yo lucho a favor de la igualdad de derechos de todos los ciudadanos, de la unión y de la solidaridad. Además, creo que hacía falta que las personas de centro de España tuvieran un partido político que defienda esa igualdad de oportunidades, pero que también defienda la economía de mercado. Eso existe en otros muchos países de la Unión Europea y aquí parece que es más difícil de entender porque todo se reduce a izquierdas y derechas.

P. Usted acusa a menudo a las fuerzas nacionalistas de abusar del mensaje simplista y repetitivo. ¿Está la política cayendo en la trampa de la inmediatez?

R. A ver, el nacionalismo ha creado un mensaje fácil: “España nos roba, si nos vamos de España somos ricos…”, pero nosotros no tenemos un mensaje tan corto ni sencillo. Lo nuestro no cabe en un tuit y lo suyo sí: “Espanya ens roba, independència i serems feliços” son menos de 140 caracteres. Ahora bien, yo creo que es verdad que en los últimos tiempos el mensaje en las televisiones ha tapado el mensaje político que debemos hacer en el Parlamento. Lo que tenemos que hacer es no sustituir el debate parlamentario de contenido por un tuit o por una entrevista en televisión. Quien pretenda sustituir un trabajo serio por Periscope o una entrevista en una radio se está equivocando. Sin embargo, quien utilice la radio o Twitter para informar a la ciudadanía de lo que está haciendo en el Parlamento lo estará haciendo bien. Hace 15 años nadie se enteraba de nada pero ahora sí que estamos pendientes de la política.

P. Andrea Levy nos contaba en otra entrevista que si bien el nacionalismo en general podía tener un origen en la burguesía, en realidad se trataba de una tentativa de la izquierda para llegar al poder.

R. El nacionalismo no es una ideología que genere prosperidad, cohesión social o tolerancia, sino todo lo contrario. Hay diferentes orígenes pero, realmente, no es una cuestión de izquierdas o de derechas, es una cuestión de si permitimos construir algo hacia arriba o nos vamos haciendo más pequeñitos y encerrándonos en nosotros mismos. Considero que en un mundo globalizado el nacionalismo es una ideología que no genera un marco de futuro próspero para los ciudadanos.

P. Usted ha afirmado que el auge del sentimiento independentista ha sido causa de la crisis de los partidos tradicionales y del oportunismo de los partidos catalanistas. ¿Se puede calificar entonces este movimiento como algo coyuntural?

R. Ha habido un crecimiento coyuntural provocado por unos años de grave crisis. Esto ha degenerado en una falta de esperanza de muchos catalanes porque creen que esta España no se puede reformar pero yo creo que sí podemos volver a seducir a esos catalanes que se han sumado hace poco al carro de la independencia. En Cataluña, siempre ha habido una parte de la población que ha sido independentista, pongámosle en torno a un 20 %, por eso considero que el crecimiento de los últimos años sí que es coyuntural. Lo que en Ciudadanos proponemos es ni inmovilismo ni separatismo, sino reformas, de Cataluña pero, sobre todo, de España. Yo creo que esa es la mejor alternativa al separatismo: una España reformada que funcione.

 


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