Mucho ha cambiado Telemadrid desde aquel 2 de mayo de 1989 cuando comenzó su andadura televisiva. Concretamente, el punto de inflexión entre los orígenes del canal y su etapa de continua polémica es en 2003, cuando Esperanza Aguirre gana las elecciones sustituyendo a Gallardón. Al frente de la cadena se nombró a Manuel Soriano hasta el 2007; su designación supuso la renovación continuada del cargo de director general, hasta día de hoy, por personalidades próximas a la ideología popular.

 

Desde dicho año varios escándalos han dejado entrever la mala praxis del Ente madrileño. Un documental polémico sobre el 11M (2006), otro sobre el rechazo al castellano en Cataluña titulado “Ciudadanos de Segunda” (2007), imágenes falsas en un reportaje sobre el 15M en España que buscaban mostrar la violencia indiscriminada que ejercían los manifestantes pero, en realidad, eran fotografías de la huelga general de Grecia (2013). Esto, sumado a otras manipulaciones en informaciones diarias, promovió que los trabajadores crearan una plataforma reivindicativa llamada: “Salvemos Telemadrid”. El objetivo era, y sigue siendo, denunciar rasgos como la falta de rigurosidad, el marcado sesgo político afín a la derecha y la censura.

A toda esta controversia hay que añadir el Expediente de Regulación de Empleo que realizó Telemadrid en el 2013: 860 trabajadores despedidos, reduciéndose la plantilla a 300 personas. Esta medida provocó varios días de emisión en negro como protesta. Se trataba de un ERE por cuestiones políticas y no económicas, tal y como declaraba el comité de empresa para El País en enero del 2013. El Tribunal Supremo acabó declarando los despidos como improcedentes e hizo elegir a la cadena entre la readmisión o el aumento de las indemnizaciones.

Telemadrid tuvo que afrontar una deuda a corto plazo de 75 millones para sacar adelante el ERE, habiendo facturado “apenas 8,24 millones de euros […], una relación de fuerzas que explica la necesidad de reinventar la televisión pública dentro de unos parámetros económicos sostenibles” recogía El Confidencial en el 2014. ¿Ves Telemadrid? No, la verdad es que no, nos respondía Aguado en su entrevista.
 

Historia de un retroceso

Cuenta la agencia de publicidad que se encargaba de un anuncio sobre la cadena autonómica que aquel slogan de “Telemadrid, reflejo de todos” fue cambiado momentos antes por la propia cadena televisiva, sin más explicaciones. “Telemadrid, espejo de todos” (“Telemadrid, espe jode todo”). Han pasado ocho años desde ese anuncio y aún no ha cambiado nada de la cadena salvo su audiencia: no llega ni al 4%.

Joaquín Leguina, primer presidente de la Comunidad de Madrid tras la Transición, cita un momento exacto en el cual para él Telemadrid dejó de ser un ente despolitizado: “Con Gallardón y conmigo, la televisión pública estuvo lejos de los políticos. Luego llegó Aguirre, que fue capaz de cesar de un plumazo a un profesional acreditado como era –y es- Germán Yanke. Ahí dejó de ser una cadena plural”, en referencia al que fuera presentador del Diario de la Noche hasta 2006.

Cuando una persona intenta encontrar explicaciones ante estos hechos, finalmente se acaba dando de bruces contra lo obvio: la politización de la cadena. Años de informativos que omiten noticias, teléfonos descolgados, tertulianos que son más una caricia que un látigo del poder… Pero con ese argumento no se puede explicar todo. TV3 cuenta con una audiencia del 11.7% en el mes de julio y sólo hace falta leer el libro negro del periodismo en Cataluña de Jordi Pérez Colomé para entender la complicidad entre la prensa y la televisión con la Generalitat. Por tanto, no es algo que haya inventado Telemadrid. Tras el fin de la mayoría absoluta del Partido Popular, las alfombras se levantan y cada grupo parlamentario ve en ella una opción de sumarse un punto en una carrera que también es nacional.
 

¿Qué proponen los partidos?

Uno de los requisitos de Ciudadanos para el pacto con el PP en la Comunidad de Madrid, cuenta Ignacio Aguado, era la remodelación de Telemadrid: “Lo importante es quitar las zarpas de los políticos del consejo de Administración”. En la Asamblea se han llevado tres distintas propuestas para reformar la cadena televisiva y su estructura: la del PP, la de Ciudadanos y la de PSOE-Podemos.

El PSOE, junto con Podemos, presentó una Enmienda a la Totalidad con el objetivo de tirar abajo la propuesta del PP de convertir Telemadrid en una Sociedad Anónima, dar más competencia al consejo de administración y menos al director general y crear dos órganos: el defensor del espectador y el Consejo de Informativos. Finalmente Ciudadanos rechazó la Enmienda de PSOE y Podemos porque “de una forma directa o indirecta los políticos siguen teniendo peso en Telemadrid”, contaba Aguado a La Mecha.

Seguirá estudiándose en la Asamblea la propuesta del PP de Cristina Cifuentes, que además de apostar por transformarla en una Sociedad Anónima, quiere que el Consejo de Administración de Telemadrid sea elegido por mayoría de dos tercios en la cámara, al contrario que la Enmienda a la Totalidad, que proponía elegir a través del “concurso público”. Jazmín Beirak, diputada de Podemos en la Asamblea, argumenta que eso “abriría la puerta a una posible privatización”, mientras que los sindicatos afirman que se pasará de dirigir la televisión a “ser su dueño”.

“Ciudadanos ha podido elegir entre bailar al son del PP y no solucionar los problemas de Telemadrid o apostar por una reforma que ponga la televisión pública a la altura de los madrileños. Parece que ya han decidido”, explicaban desde Podemos a Público horas antes de la votación.

La incógnita es hasta qué punto Ciudadanos y el Partido Popular cederán para aceptar las propuestas del otro. Una línea roja parece la de la formación naranja de elegir al Consejo de Administración en su mayoría a través de las asociaciones de los profesionales. Joaquín Leguina se mostraba escéptico ante esta idea, ya que “lo importante no es el consejo, sino la dirección”, explicaba a esta revista.

Pese a todo, se han presentado por primera vez en la historia de Telemadrid los presupuestos sin deuda a largo plazo. El superávit, además, será de 5’7 millones. Aún no es seguro qué se va a hacer con ese dinero, aunque se ha propuesto devolverlo a la Comunidad. La nota negativa es la disminución del dinero destinado a Telemadrid. En 2016 se destinarán 67’9 millones de euros, un 1’2% menos que el pasado año. Por tanto, el Ente público le costará al ciudadano madrileño 10’7 euros, muy lejos de los 19’27 euros que se pagaba en 2012.

A finales del verano Cristina Cifuentes ya advirtió del posible cierre de Telemadrid en caso de ser “deficitaria”. Con el teórico cambio de sociedad, una posible venta del ente autonómico pasaría a ser regida por la legislación mercantil. En conclusión, ahora mismo todo depende de Ciudadanos y de Ignacio Aguado, con quien tendrá que llegar a un acuerdo el PP para seguir adelante con la reforma de Telemadrid. De todas formas, parece bastante probable que acabe convirtiéndose en una Sociedad Anónima cuyas acciones sean de forma íntegra de la Comunidad de Madrid con la petición de Ciudadanos de elegir el Consejo de Administración a través de las asociaciones de profesionales.

 

 


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